Muchacha nacida en Sierra Leona en 1965, y que vive actualmente en Australia. Su extraña obra está compuesto por las mutaciones más variopintas, destacando la realidad con la que puede representar su idea de sirena, o la humanización de una coneja amamantando a su prole. Es cierto que a primera vista las imágenes chocan, produciendo una sensación desagradable al espectador, pero al detenerte en los rasgos humanoides se transforman en una representación tierna y simpática del instinto animal.
Piccinini hecha mano a todo el material científico que encuentra para dar forma a su bestiario, El cual forma parte de un ecosistema imaginario donde la investigación de células madre, la ingeniería genética, la clonación, la bioelectrónica, la restauración ecológica sirven para hacer una critica al estado actual de los avances en el campo de la ciencia. Con todo ello consigue encender el debate entre los defensores y los detractores de la experimentación científica.
Para hacer una idea de lo que se lleva en Australia, Ron Mueck conocidísimo por sus esculturas hiperrealistas, también es de la tierra del canguro.
